Desde la Industrialización en el Siglo XIX, la forma en que se institucionalizaron los colegios y las escuelas tendió a cubrir las necesidades particulares de la Industria y tomándola como la principal entidad que iba a reclutar a los egresados de los nacientes colegios y escuelas formalmente organizadas.
Este rasgo le dio prioridad a ciertas materias académicas y relegó otras:
Matemáticas.
Lenguas.
Ciencias Naturales (Física, Química, Biología)
Ciencias Sociales (Historia, Geografía, Sociología)
Artes
Esto no es nuevo, lo hemos tratado en otras ocasiones al hablar de la teoría de las Inteligencias Múltiples del Dr. Howard Gardner; todos tenemos diferentes capacidades y un sinnúmero de talentos que en muchas ocasiones ni siquiera llegamos a conocer.
El punto central de este artículo es hacer notar un rasgo común de la educación tradicional que probablemente muchos recibimos en nuestra infancia y que probablemente algunos de nuestros hijos también la estén recibiendo en este momento y es esta ilusión de separación en el conocimiento.
Probablemente porque en las escuelas las materias se separan en temas y en clases, nosotros tendemos naturalmente a percibir el conocimiento como un ente separado en pequeñas partes. Incluso los eventos históricos los aprendemos de manera aislada. Se requiere de un pequeño esfuerzo para darnos cabal cuenta de que mientras en América los aztecas hacían sacrificios humanos para sus dioses, en Europa estaba floreciendo el Renacimiento. Y todo eso ocurría al mismo tiempo, el mismo día. Esa es la Historia Comparativa.
El ser humano es capaz de entenderse a sí mismo como una entidad con tres realidades: La Física, La Mental y La Espiritual, pero, al igual que con el conocimiento, tendemos a enfocarnos en una sola de esas áreas y a procurarla más que a las otras dos. Resulta difícil integrarnos en la tres simultáneamente. Sin embargo esa debería ser nuestra tendencia más natural. Procurar alimentar, como decían los griegos, alma, mente y cuerpo con lo mejor.
El verdadero desarrollo humano proviene de la constante adquisición y práctica de nuevos conocimientos en las tres áreas.
El conocimiento humano es incluyente, no debería dejar nada fuera, porque todo es parte de la experiencia humana.
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